Cursores

domingo, 6 de abril de 2014

Hoy tengo ganas de... Dulces de la semana grande de Sevilla

Oración, recogimiento... y los bocados más dulces. La cuaresma se ha convertido en un periodo en el que la repostería alcanza su máximo punto entorno a unos dulces sabrosísimos que se han sumado a la tradición pascual. Desde el miércoles de Ceniza hasta el domingo de Resurrección los recetarios dan una vuelta para volver a un capítulo único tanto por su historia como por su sabor, aunque haya que buscarlos siglos atrás, allá por la Edad Media, hoy son bocados exquisitos indispensables para todo tipo de paladares.
A continuación os dejamos algunas recetas sobre los dulces más elaborados en éste periodo de tiempo.

TORRIJAS:
Los ingredientes básicos para una receta de torrijas, siempre a mano en una cocina, son la leche, el pan, los huevos y el azúcar. Su elaboración es fácil, para hacer una buena torrija tradicional sólo hay que ponerse manos a la obra pues no se requiere ser un gran experto. Eso sí, hay tantos tipos de recetas de torrijas como cocineros, a juzgar por las opciones de ingredientes y cantidades que cada uno quiera utilizar.
  • Primero se corta el pan en rebanadas de aproximadamente 2 cm como máximo. El pan a utilizar para las torrijas puede ser el que haya sobrado de días anteriores, aunque ya se comercializa pan especial de torrijas, más blando y esponjoso.

  • El segundo paso es mojar las rebanadas en leche caliente con azúcar, canela en rama al gusto y una corteza de limón hasta que queden bien empapadas.

  • A continuación, se van pasando por huevo batido para después freírlas en aceite de oliva. Una vez doraditas por ambos lados, las rebanadas se apartan.

Por último, se prepara un almíbar caliente a base de cocer azúcar y agua al que, a gusto del consumidor, se le puede añadir miel, vino tinto , vino estilo moscatel o licor de anís con los que se rocían las torrijas. Y como remate al proceso, para los más golosos, se espolvorean con azúcar, azúcar glass, canela o miel.






PESTIÑOS: 
Comenzamos colocando el aceite en un cazo al fuego con las bolitas de anís. Usando esté caliente, retiramos y reservamos. Dejamos que se enfríe completamente.

Ahora colocamos y mezclamos con 100 ml. de agua y el vino blanco. Añadimos un poco de sal gorda y vemos sumando la harina, poco a poco. Debemos ir removiendo hasta lograr una masa homogénea. Dejamos reposar. Estiramos la masa con un rodillo y cortamos en cuadrados. Para dar la forma de pestiño tan solo tendremos que doblar las puntas opuestas.

Freímos en aceite  muy caliente. Elaboramos un almíbar calentando la miel, el agua y la piel del limón. Cuando quede una masa homogénea retiramos y dejamos que se enfríe. Bañamos en este almíbar  los pestiños y ¡listos!. 








No hay comentarios:

Publicar un comentario